Todo ser humano tiene un límite y, sea famoso o no, hay que respetarlo. Y si no, mirad: la hija adolescente de la cantante Madonna, Lourdes María, estalla a llorar ante el acoso de los paparazzi en Los Ángeles.
Madonna consuela a su hija Lourdes
Yo siempre defiendo el trabajo de la prensa, los periodistas que pasan horas y horas en los aeropuertos o en las puertas de los juzgados solo para captar unos segundos de la vida de las celebrities y así poder informar al mundo pero... esto es demasiado.
Madonna llegaba con su hija Lourdes María al aeropuerto de Los Ángeles y cientos de paparazzis con cámaras, flashes y micrófonos las acribillaron a preguntas hasta el punto que Lourdes no pudo más y estalló a llorar por el agobio que sentía.
Debe ser muy asfixiante ser la hija de Madonna las 24 horas al día los 365 días del año. En serio, el acoso al que esta joven está sometida no puede ser sano para su estado anímico y es normal que, de vez en cuando, explote y lo saque todo en forma de lágrimas.
Pero ya sabéis que las lágrimas son lo que más vende hoy en día así que, mucho me temo, que cuando Lourdes se puso a llorar, los flashes se multiplicaron en vez de disminuir.
Ante la insistencia casi inmoral de los paparazzi, la Diva tuvo que parar, mirar a los ojos a su hija y llenarla de mimos 'acorraladas' en una esquina del aeropuerto mientras esperaban a que llegase su limusina.
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Seguro que fueron unos minutos de lo más estresantes y desagradables pero, ¿qué puede hacer Madonna? Si se enfada con la prensa, será titular en medio planeta, si les ignora parece que no ayude a su hija y si les pide amablemente que se marchen, no lo harán, así que… supongo que la alternativa es consolar a su hija en medio de esa marea de fotos y preguntas.
Viendo esto, ¿hasta que punto es esto parte del trabajo de la cantante? ¿Creéis que es justo que se someta así a ella y a su hija? Este caso se puede extrapolar a todos los famosos, ¿es justo el acoso que sufren o es excesivo?

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